jueves, 8 de agosto de 2013

Nuevo relicario del Santo Sepulcro



Gracias a la generosidad de Fray Guiilermo Triano Luna, el Museo de la Pasión de Cabra dispondrá próximamente de una nueva e interesante pieza: un relicario con un fragmento de piedra del Santo Sepulcro de Jerusalén.

El nuevo relicario es una pieza de orfebrería en bronce con pie de madera que aloja en su interior un fragmento de  piedra de varios centímetros procedente del Santo Sepulcro de Jerusalén, lacrado, sellado y con el correspondiente sello de autenticidad expedido por el Custodio y el Secretario General de Tierra Santa, ambos de la comunidad franciscana encargada de los Santos Lugares de Jerusalén.

Se trata de un fragmento de piedra "malaki" tambien llamada "piedra real" original de la Tumba de Jesús. Un tipo litológico de piedra caliza blanca y cristalina gruesa, que se encuentran en las colinas de Judea en Israel y Cisjordania y que se ha utilizado en la arquitectura tradicional de Jerusalén desde la antigüedad, especialmente en el periodo herodiano. 


Este tipo de piedra es también popularmente conocida como "piedra de Jerusalén" y las excavaciones arqueológicas de la segunda mitad del siglo XX han demostrado que en los Santo Lugares que coinciden con el Calvario y el Sepulcro existió una cantera para la extracción de esta piedra caliza, y que cuando se abandonó se utilizó para pequeños huertos y la excavación de tumbas familiares, una de las cuales sería propiedad de José de Arimatea, donde se depositó el cuerpo de Jesús.

La basílica del Santo Sepulcro es un santuario religioso del Cristianismo, situado en la ciudad de Jerusalén que se encuentra bajo la custodia de diversas confesiones cristianas, entre ellas, los greco-ortodoxos, católicos romanos y armenios.

La Fundación Aguilar y Eslava agradece desde aquí al franciscano egabrense Fray Guillermo Triano Luna la cesión de esta interesante reliquia que forma parte de una donación con otras piezas y documentos, que podrán ser vistos en el Museo de la Pasión de Cabra. Y con el reconocimiento a la labor que desde hace siglos hacen los franciscanos en Tierra Santa donde además de atender a los peregrinos y de asegurar el culto en los santuarios, atienden a los católicos de la Tierra de Jesús. 

domingo, 28 de julio de 2013

La leyenda del diluvio y la calavera de Adán


 La historia del arte nos tiene acostumbrados a mostrarnos una calavera humana al pie del Crucificado que el gran público, generalmente, interpreta como un simple símbolo de la muerte, sin percatarse de que en realidad se trata de un símbolo de profundos contenidos teológicos y que fue motivo de controversia entre antiguas leyendas.

Nuestro amigo y colaborador Ángel Urbán, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba (UCO) nos ha remitido una separata de ALFINGE, Revista de Filología de la UCO (nº 11/ Córdoba, 1999) que recoge su artículo titulado: Adán en el anónimo "Liber de ortu te obitu patriarcharum".  Un interesantísimo trabajo que expone el análisis de un tema clásico en la exégesis medieval y el pensamiento de los Padres de la Iglesia: el origen de Adán, la edad con la que murió y el lugar de su sepultura.

Para este análisis el profesor Urbán, toma como referencia un curioso libro sobre el nacimiento y muerte de los patriarcas ("De ortu et obitu patriarcharum") escrito hacia el año 780 y que durante algún tiempo se atribuiría a San Isidoro de Sevilla.



Y es que desde el Génesis, se sabe que Adán fue creación directa de Dios y por tanto carece de genealogía, y también que sería el primer hombre que recibió sepultura en la tierra  al morir con exactamente 930 años, una edad que pasaría a la mayoría de los apócrifos del Antiguo Testamento, siempre con la precisión de que "mil años son como un día para Dios".

Pero el capítulo más interesante de este libro y el que más literatura ha reunido en este tema, sin duda, es el de la sepultura de Adán.


La mayoría de las leyendas medievales suelen desarrollar dos versiones diferentes de esta misma historia. Una que se señala que Adán y Eva fueron enterrados cerca de Hebrón en Palestina, en el mismo lugar que posteriormente serían enterrados los patriarcas de Israel: Abrahan, Isaac y Jacob con sus respectivas esposas. Frente a otra que refiere que la sepultura de Adán se encontraría en  Jerusalén, precisamente en el Monte Calvario también llamado Gólgota, donde moriría siglos después Cristo crucificado.

La primera versión en la que Adán estaría enterrado en Hebrón, es la más aceptada por el pensamiento patrístico (S. Isidoro, S. Agustín...); y que sin embargo, tendría su origen en una confusión de textos del Antiguo Testamento que pasaría a la Biblia Vulgata, que consistiría en lo siguiente: los patriarcas de Israel fueron enterrados en Hebrón, cuando primitivamente se llamaba Villa Arbá, topónimo que se refiere al nombre del "hombre más alto" (gigante: adam maximus) de la tribu de los anaquitas. La confusión vendría porque el término "adam" se utilizaba como genérico de "hombre", siendo tomado en sucesivas interpretaciones como nombre propio (Adán), dando lugar a la leyenda de que Adán (el primer hombre) se encontraba enterrado en el mismo sitio donde posteriormente lo fueron los patriarcas judíos.

La segunda versión, menos erudita, sitúa la sepultura de Adán en Jerusalén, concretamente en el Gólgota o Calvario donde fuera crucificado Jesús de Nazaret, para ello se basó en creencias populares de proveniencia hebrea, que se vieron reforzadas por un claro simbolismo teológico, el muerto en la cruz redimiría con su sangre el pecado del mundo personificado en los restos de Adán y su calavera.

La mayoría de referencias medievales sobre este asunto se reparten entre estas dos leyendas. Pero sucede en la tradición, que este tipo de interpretaciones o leyendas, muchas veces, son contradictorias. En este caso, claramente, la sepultura de Adán en Hebrón excluiría automáticamente que pudiera ser en Jerusalén, y viceversa.



El interés de "Liber de ortu te obitu patriarcharum", según el estudio del profesor Urbán, estribaría en que sería un claro intento de conciliar ambas leyendas recurriendo para ello a un suceso increíble y según el cual, estando enterrados los huesos de Adán en Hebrón, serían las aguas del diluvio universal las que arrastrarían su calavera hasta Jerusalén a lo alto del Monte Calvario. De esta forma el anónimo medieval pretendió crear una nueva leyenda que conciliara las dos anteriores.

Sin embargo, la leyenda del diluvio y la calavera de Adán apenas arraigaría en la tradición cristiana, a pesar de que no suponía nuevas implicaciones o relaciones teológicas (o precisamente por ello).

Así que siendo un intento loable de compaginar que los restos de Adán pudieran pasar de Hebrón a Jerusalén, lo cierto y verdad es que apenas tuvo repercusión en la literatura medieval posterior y aunque pretendió ser un puente entre las leyendas anteriores, solo quedó en una bonita pero olvidada historia...

Salvador Guzmán
 

domingo, 2 de junio de 2013

La Hermandad Universitaria de Córdoba visita el Museo de la Pasión


El pasado viernes 31 de mayo de 2013 recibimos en el Museo Aguilar y Eslava la visita oficial de la Hermandad Universitaria de Córdoba, encabezada por su Hermano Mayor D. Miguel Rodríguez-Pantoja, su Vice-Hermano Mayor, D. Alberto Villar Movellán, ambos catedráticos de la Universidad de Córdoba (UCO); así como el sacerdote D. Fernando Cruz-Conde y Suárez de Tangil, Canónigo Arcediano del Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba y Rector de la Iglesia del Juramento de San Rafael, templo donde radica esta cofradía cordobesa y donde se ubica la portentosa imagen del Crucificado sindónico obra de Juan Manuel Miñarro López (2010).

El grupo de la Hermandad Universitaria estaba formado por una docena de personas que se desplazaron hasta nuestra ciudad para visitar especialmente el Museo de la Pasión y la exposición ESCULTURA “Del Señor de las Penas al Hombre de la Sábana Santa” de J.M. Miñarro. Los cofrades cordobeses siguieron las explicaciones que el Presidente de la Fundación y Director del Museo, Salvador Guzmán les fue dando sobre la historia del centro educativo así como los pormenores de las piezas expuestas en las dependencias del museo.


A su finalización, el Hermano mayor de la cofradía Universitaria y el profesor Movellán hicieron entrega de unos recuerdos a la Fundación Aguilar y Eslava, entre los que se encuentra un  relicario que contiene unos trozos de cedro del embón en que se talló el Santo Cristo de la Universidad de Córdoba, y que será expuesto próximamente en el Museo de la Pasión.

La Hermandad Universitaria de Córdoba tiene su origen  en 1989 cuando  bendijo a su primera titular, Nuestra Señora de la Presentación. El fallecimiento en accidente de su fundador detuvo el proyecto, hasta que lo retomó un grupo de profesores. En 2006, lograron su aprobación definitiva y unos meses después, el Jueves de Pasión de 2007, salía por primera vez en andas la Virgen de la Presentación, que en 2008 estrenó su paso actual. En 2009 salieron por primera vez los nazarenos. En 2010 se bendijo al Cristo de la Universidad, la impactante imagen de Juan Manuel Miñarro, que salió por primera vez en el Jueves de Pasión de 2011. Y  para el año 2014, tienen previsto participar por primera vez en los días centrales de la Semana Santa Cordobesa.


martes, 21 de mayo de 2013

Nuevos relicarios en la exposición de La Sábana Santa de Sevilla




El pasado miércoles 8 de mayo se presentaban en la Exposición de la Sábana Santa que se está desarrollando en las salas del Antiquarium de Sevilla, tres relicarios que contienen  fibras y trozos de lienzo de la Síndone de Turín.


 El primero de los relicarios perteneció al Cardenal Colonna del siglo XVII (1560-1608), y los otros fueron propiedad de los Papas, Clemente XII (1730-1740) del siglo XVIII y a Benedicto XIV (1740-1758) también del siglo XVIII, ambos sellados con sus correspondientes sellos papales.

En la presentación de estos valiosos relicarios, que corrió a cargo del comisario y productor de la muestra, Álvaro Cruz y del profesor, Juan Manuel Miñarro, se pudieron observar con detalle las reliquias mediante un microscopio óptico, donde se pudieron comprobar las características del Linum usitatissimum, un tipo de lino más fino y caro con un patrón espiga siendo todo esto coincidente con las características de la Sábana Santa, y presentando los restos de tejido un buen estado de conservación.

Esta piezas formaran ahora parte de la muestra y estarán expuestas hasta la finalización de la misma prevista para el próximo 28 de junio, y cabe destacar que son piezas únicas y estarán custodiadas con la debida seguridad.

Al acto asistieron el presidente y miembros del Consejo General de Hermandades, miembros de Hermandades y otros representantes de la sociedad sevillana, además de medios de comunicación.








domingo, 5 de mayo de 2013

LA CALAVERA DE ADÁN AL PIE DE LA CRUZ



Cristo muerto en la Cruz, es la imagen central del arte cristiano. Varía de una etapa a otra, reflejando el pensamiento y el sentimiento de la época en que se realiza y expresando el hecho cristiano por medio de símbolos y alegorías, como sucede en el arte medieval y en el período de la Contrarreforma, o reproduciendo la figura solitaria de Jesús en la Cruz.

La Iglesia primitiva rehuyó el tema: el cristianismo perseguido por los romanos representaba la Crucifixión simbólicamente como el Cordero que representa a Cristo yuxtapuesto a una Cruz; incluso cuando el emperador Constantino aprobó el cristianismo, se seguía representando la Cruz sin la figura de Cristo.  La imagen de la Crucifixión, tal como la conocemos, apareció por primera vez en el siglo VI, pero fue poco frecuente hasta la época carolingia, cuando sus representaciones se multiplicaron en marfiles, trabajos en metal y manuscritos.

Decían los escritores medievales que la Cruz estaba hecha con la misma madera del Árbol del Conocimiento del Paraíso terrenal y que Adán fue enterrado en el mismo lugar en que se produjo la Crucifixión. La calavera que suele verse al pie de la Cruz en muchas pinturas en la Edad Media, el reancimiento, incluso durante el Barroco, alude no sólo al Gólgota, lugar de la calavera, sino al propio Adán. Esta iconografía aparece por primera vez en el siglo IX, y desde entonces se repite en el arte. El simbolismo de la calavera, al pie de la Cruz de la que pendió Jesucristo, se debe a una antigua tradición judeocristiana que suponía que en el monte Gólgota era donde estaba enterrado Adán, hombre por el que entró el pecado y la muerte en el mundo. Este motivo cristiano encuentra su sentido en esta tradición cristiana que explicita que allí donde yacían los restos mortales del primer hombre pecador, se izó la Cruz en la que el Hijo de Dios, Jesucristo, muere inmolado para redimirnos del pecado original y rescatarnos de la muerte, justamente el pecado que cometió Adán, dándonos la vida eterna. Es en el fondo un símbolo del triunfo de la Cruz sobre el pecado y la muerte, y una clara alusión a la Resurrección de Cristo.


Los huesos al pie de la cruz hacen pues, referencia tanto al significado de Gólgota que dieron los evangelistas, esto es, calavera, como a la presencia de Adán bajo el Gólgota, testimoniando una tradición, recogida en el Libro de Adán y Eva de Etiopía y en Cueva de los tesoros, que gozó de gran difusión en la Edad Media, según la cual el primer hombre fue enterrado en el mismo lugar en que iba a ser sacrificado Cristo, donde vería su salvación. En Cueva de los tesoros, se dice que cuando «el Mesías obtuvo la victoria por la lanza, fluyeron sangre y agua de su costado, corrieron abajo hacia la boca de Adán y fue su bautismo y así fue bautizado»; por consiguiente, en los huesos de Adán debe verse la caída y la promesa cumplida de redención.



Durante las excavaciones realizadas por arqueólogos españoles encabezados por Florentino Diez Fernández entre 1976 y 1978, descubrieron en  la cara oriental, a unos 4 metros por debajo de la cima, una cavidad que se correspondería con la Cueva de Adán o gruta de los Tesoros, citada en la literatura apócrifa. Y por los vestigios encontrados (estucos e inscripciones) probablemente sería el lugar de culto más antiguo de los cristianos.




lunes, 29 de abril de 2013

La reliquia de la discordia



POR PACO PALACIOS /ABC CÓRDOBA
21/04/2013


 La Sábana Santa ha sido durante siglos uno de los símbolos sagrados más respetados del cristianismo.

La Fundación Aguilar y Eslava, en Cabra, es la sede de la Delegación en Andalucía del Centro Español de Sindonología, una asociación que tiene como objeto el estudio de la Sábana Santa de Turín y de otras reliquias que puedan ser analizadas científicamente.


-¿Quién es el hombre de la Sábana Santa?
-Ésa es la gran pregunta que ha acompañado al lienzo a lo largo de su historia. La ciencia ofrece indicios y estudios cada vez más esclarecedores pero no puede darnos la respuesta definitiva.

-¿Envolvió el cuerpo de Cristo?
-Podríamos considerar la Sábana Santa como la reliquia de la discordia puesto que al cincuenta por ciento se reparten los detractores y quienes apoyan su veracidad. Se trata sin duda del objeto más estudiado del mundo y un auténtico desafío para la ciencia que todavía no ha logrado encontrar respuesta sobre cómo se hizo esa imagen.

-¿No existe alguna teoría?
-Sólo sabemos lo que no es. No se trata de una fotografía ni de una pintura. Es la imagen del cadáver de un hombre muerto por crucifixión después de sufrir numerosas torturas. Está impresa de forma difusa, sin contornos ni líneas y únicamente se puede interpretar si se ve en negativo. Se comporta justo al contrario que las fotografías normales. No existe otro tejido en el mundo que contenga una impronta de estas características.

-¿Qué preguntas inquietan a quienes la estudian?
-El cadáver fue retirado de la tela antes de que se iniciase el proceso de descomposición. Encontramos el cuerpo de un hombre que fue flagelado, coronado de espinas y crucificado cuando esta serie de torturas en el mismo reo no eran frecuentes entre los romanos.

-¿A qué se refiere?
-Se han contabilizado hasta 120 latigazos en el hombre de la Sábana Santa. Lo azotaron con un látigo llamado «Flagrum Taxillatum», un mango corto de madera con tiras de cuero que llevaban insertadas una serie de bolas metálicas que desgarraban la piel. No se tiene constancia de que fuera habitual entre los romanos semejante grado de ensañamiento en una persona que luego iba a ser crucificada. Flagelación y crucifixión eran dos castigos diferentes que concurrieron en el hombre de la Sábana Santa al que también le impusieron un amasijo de espinas en la cabeza.

-¿Certifica la Sábana Santa lo que nos cuentan los Evangelios?
-Lo certifica con tanta exactitud que el propio Juan Pablo II la llamó «Espejo del Evangelio». La Iglesia no tiene la certeza de que sea una reliquia de la Pasión pero sí reconoce que todos los detalles de la Pasión de Cristo están reflejados en ella.

-¿Cuál es entonces la duda?
-Las pruebas del Carbono 14 datan la Sábana Santa entre 1260 y 1390, establecen pues que es un objeto del siglo XIII o XIV si bien podría argumentarse que la muestra se tomó en la zona que está más dañada y que los arqueólogos no se fían jamás del examen del Carbono 14 para remontarse al origen de un tejido.

-¿Se están realizando nuevos análisis?
-Existe la esperanza entre los científicos de que el Papa Francisco, dotado de la mentalidad jesuita, autorice nuevas investigaciones. Pero nunca llegaremos a la absoluta convicción. Para los creyentes Jesús de Nazaret.


jueves, 4 de abril de 2013

El Hombre de la Sábana Santa en "El Puente de la Luz" de Onda Mezquita TV



"El Puente de la Luz" es un programa de Onda Mezquita TV de Córdoba de periodicidad semanal que se ocupa de todas las áreas de la cultura como la literatura, el arte, el patrimonio, la arquitectura, el teatro, la danza y el cine. Su director y presentador es el periodista Francisco Palacios y a través de reportajes  y entrevistas trata de reflejar la realidad cultural de Córdoba, proyectando su universalidad  y con un claro objetivo divulgativo.
El martes, 2 de abril el protagonista de "El Puente de la Luz" fue el Presidente de la Fundación Aguilar y Eslava, Salvador Guzmán, que fue invitado para hablar sobre El Hombre de la Sábana Santa y el Museo de la Pasión de Cabra.